Y tú, ¿para qué quieres que llegue el verano?

Existen muchas razones para estar deseando que lleguen en verano. Cuando mayo asoma la cabeza, el cuerpo comienza a mandarte señales de que la época buena se acerca. Bien porque eres trabajador y ya hueles la sensación de pegarte 15 días descansando, o porque eres estudiante y sabes perfectamente que necesitas el verano para olvidar otro curso demoledor sobre tus espaldas. Cada unx tiene sus motivos. Y nosotros solo esperamos que, después de plantearos los nuestros, nos contéis por qué estáis deseando que llegue el summer.

Ganas de verano

Para no hacer nada en todo el día

Esta meta se puede aplicar realmente solo a los estudiantes. Ya llegaréis a la etapa de estar en verano trabajando y comprobaréis en vuestras propias carnes que eso de la vida del estudiante no es una simple frase hecha. El caso es que llega el verano, se acaban las clases y parece que eso ya te faculta para poder ver las horas pasar sin ningún cargo de conciencia. Porque debes reconocerlo: durante el curso también has tenido tus momentos de no hacer absolutamente nada, pero la única diferencia es que en verano lo haces sin tener a Pepito Grillo colgado del hombro.

Para vivir sus noches

Por las razones que sea, las noches de verano son especiales. Será el calor o ese sentimiento de que las puedes alargarlas varias horas. Pero todo el mundo está deseando que lleguen para disfrutar de ese aura especial. De hecho, los planes se multiplican cuando cae la noche en esta época del año. El panorama cultura de cualquier ciudad se expande y acabas haciendo cosas que en invierno no imaginabas.

Pasar las tardes de calor en casa

No hay nada más español que pronunciar la frase “madre mía que calor hace hoy“, pegarse una buena ducha, comer, dormir la siesta y esperar a que baje la temperatura para dar el paso de salir de casa. Este efecto se vive especialmente cuando pasas los días de verano en un pueblo, que pierden ritmo de vida hasta que avanza la tarde. En la ciudad, por esa maldita sensación de que siempre tienes que estar haciendo cosas tiene menos efecto. Pero sabes que pasarás más de una tarde aletargado. Es irremediable.

Para debatir “playa o montaña”

Tener este debate es tan tradicional en verano como acordarse del Grand Prix y los nombres de las vaquillas. No terminamos de asimilar que en tres meses hay tiempo de ir a los dos sitios, que la montaña no es un plan muy caro y casi seguro te lo puedes permitir. Pero somos así, tenemos que sacar el tema en el grupo de amigos y terminar decidiendo. Y es que de lo contrario no estarías en verano.

Para ir al pueblo

Si hay un debate que está cerrado y no permite más confrontación es el del pueblo. Las mejores noches de verano se viven en un pueblo. Es una especia de norma no escrita, por la que muchxs solo esperan que llegue junio-julio para hacer las maletas y trasladar su centro de operaciones hasta el pueblo. Allí comienzan los días sin reloj, las tardes eternas de piscina, las visitas a un río o las noches de largas conversaciones improvisadas.

Para ponerte morenx

O para decir que tu nunca te pones morenx y que dejen de torturarte cada verano. Que ya ha dejado de tener gracia el asunto. Por cierto, no te empeñes, esa piel quemada luego no se pone morena. Deja de jugarte el tipo de esa manera.

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