¿Dónde está el mejor amanecer de España?

Seguro que vas a decir que el mejor está en tu pueblo o en tu ciudad, pero nos lo tendrás que demostrar con imágenes.

Todos tenemos algún amigo en Madrid, algún contacto, alguien que seguimos en Linkedin… No es dificil conocer a alguien (directa o indirectamente) de la capital española. Pues bien, a lo que vamos: ellos aseguran que no hay atarcederes y cielos más bonitos que los capitalinos. “Lo siento, pero es así”, es lo que te dirán. Es posible que tengan razón pero, en nuestro afán por sacar de los cajones cualquier tema candente, nos hemos planteado qué puntos de España podrían rivalizar de tú a tú con Madrid. Y tras mucho consultar, y contrastar con vivencias personales, estos son solo algunos de los puntos de España donde te quedarías hipnotizado al acabar el día.

La laguna de Gallocanta (Zaragoza/Teruel) y el puerto de Monrepós (Huesca)

No hace falta que os descubramos que la fábrica de Jumpers están en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), por lo tanto no es complicado que la gente de la tierra nos diga dos puntos concretos en los que se pararían siempre a ver la puesta de sol. Uno de ellos es la espectacular laguna de Gallocanta, el mayor humedal salino de la Península y uno de los mejores conservados de Europa. Como no hemos sabido cuidar el planeta, la sequía la azota con crueldad mientras estas líneas se redactan, pero lo cierto es que -si olvidamos por un segundo la estampa trágica que atraviesa- el atardecer desde este punto no tiene comparación. Y si las grullas están por ahí, plantar una silla y dejarse llevar es una experiencia de otro mundo.

Por su parte, el puerto de Monrepós queda un poco lejos de la belleza estética de la laguna (no deja de ser medio carretera, medio autovía) pero este puerto es la separación física de la grandes capitales aragonesas con el Pirineo. La puerta de los Pirineos, que se suele decir. En su punto más alto no es fácil hacer una parada, sobre todo por las interminables obras que le caracterizan, pero el que puede hacerlo no se arrepiente. Con cumbres nevadas o sin ellas, ver el sol ponerse con la panorámica de los Pirineos de fondo merece el mejor de los filtros Valencia.

Cádiz: Islote de Sancti Petri y El Palmar

Que Andalucia tiene magia para estas cosas está fuera de toda duda. Vale, Pantomima Full incluye El Palmar en su guía del cuñadismo, pero eso no quiere decir que este punto de España sea la envidia de muchos para tumbarse, abrirse un paquete grande Jumpers y que pase el tiempo. Colores anaranjado, azules y morados, la gama cromática es extensa. Y si te entra sed siempre puedes optar por las terrazas.

Y si El Palmar ya lo has visto o huyes de la masificación, pues poner el islote de Sancti Petri en el GPS y te vas hacia allí con los bártulos, que es otra auténtica maravilla de luces y colores a la andaluza. Y si tienes suerte y se te alinean los astros, nadie te impedirá que disfrutes de los sonidos del mar.

Parque de las siete tetas (Madrid)

Lo cierto es que de atardeceres los madrileños saben un rato. Solo hace falta un paseo por Instragram para ver auténticas maravillas de colores. Uno de los puntos más míticos para observarlo sin pensar en mucho más es el mítico parque de las siete tetas, en Vallecas. “Junto con el azul cielo (a pesar de la contaminación) puedes ver Madrid a modo maqueta de un sólo vistazo”, dicen desde Un buen día en Madrid. Es perfecto para enseñar Madrid, para dar una sorpresa romántica o para ponerse ciego de comer con el solo bajando. Aquí cada uno que se inspire como quiera.

Las Médulas (León)


Los atardeceres bonitos no tienen que ser siempre desde la playa
. Madrid o Zaragoza son un buen ejemplo de que este espectáculo también entiende de interiores. Las Médulas leonesas fueron en su día unas minas de oro romanas. ¿Cuál es el secreto por el que aparece en los mejores rankings? Pues muy sencillo: a los colores que ya aporta el sol como tal hay que unir los efectos cromáticos que aportan las montañas rojizas y los castaños que decoran la zona. Ingredientes a los que no puedes decir que no.

Finisterre (La Coruña)

El punto donde se acaba el mundo, donde la tierra dice ‘hasta aquí hemos llegado’ tiene que estar en la recopilación. Galicia es como Andalucía pero en la otra punta de España: rezuma magia para este tipo de cosas. Ver como el sol te dice hasta mañana y se esconce por el Atlántico es un fenómeno que nos saca el romanticismo hasta nosotros. Y es que no se puede ser un ‘hater’ las 24 horas del día.

*Importante: en Galicia hay muchos sitios en los que ver atarcederes, no hace falta ir hasta Finisterre.

Nuestra web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando aceptas nuestra política de cookies. ACEPTAR

Aviso de cookies