Tu también suspiras por la vuelta de estas 5 chucherías

Si eres de aquellos que compraba chucherías en pesetas, seguro que todos estos nombres te van a sonar. Y vas a querer volver a comerlos. 

¿Dónde quedaron los 20 duros para chucherías que -a muchos- nos dieron nuestros padres? Aunque suene a más viejo que la puerta de un desván, es cierto que muchas tradiciones -como esta- se han perdido. Ahora hay mejores entretenimientos que un paseo por una tienda de chucherías, e incluso muchos niños ya no necesitan esos 20 duros porque cotizan en bolsa.

Chucherías que te gustaría que volvieran¿Eres de los que hacían una buena visita a una de estas tiendas mágicas cada semana? Entonces eres de los nuestros. Por lo tanto recordarás lo importante que era trazar un buen plan de ataque para que en esas 100 pesetas de chuches pudieran entrar el mayor número de elementos. Y, por supuesto, siempre tenía que entrar una de las ‘chuches’ caras y de las gordas. De ahí que el presupuesto fuera muy importante.

Y era entonces cuando vivías tus primeras clases de economía y entendías la importancia de conceptos como “remanente” (para las chucherías de la semana que viene) o el debe y el haber. El caso es que durante esos años mágicos tu pudiste saborear algunas chucherías y snacks por los que muchos suspirarían ahora.

Que vuelvan estas 5 chucherías

Chicles Boomer

Un ejemplo de lo sencillo que podía llegar a ser todo en otras épocas. Si tenías cinco duros, tenías cinco chicles Boomer. Tenían un sabor intenso que pocos (o nadie) han conseguido imitar. Los de fresa eran sencillamente escandalosos. A pesar de que había alternativas llamativas (llámense chicles Bubbaloo), compensaba comprar estos por precio y sabores. No olvidemos que los tuvieron bien puestos y lanzaron chicles de regaliz (potente) e incluso de vainilla. Ojo al dato.

Pero los chicles Boomer tenían un problema que con el tiempo no paso inadvertido: el contenido en azúcar. Los chicles sin azúcar empezaron a comerles la tostada en este terreno, y chucherías de este tipo ya no eran tan bien vistas. Evolucionaron, fueron perdiendo sabor, y al final solo nos queda el kilométrico Boomer, que nunca será lo mismo.

Chicles Bang Bang

Cuando tenías un buen presupuesto, eran una compra envidiable. Venían en cinco unidades, y tener un paquete para ti solo era sinónimo de poder. Puede que con los paquetes de chicles Bang Bang naciera la tradición de ir pidiendo un chicle. Y de ahí la pregunta, ¿que si quiero o que si tengo? Lo importante: ya no se fabrican. Hace mucho que se extinguieron. Sufrieron también la decadencia de las chucherías con azúcar, aunque las pompas que se podían gestionar con ellos son difíciles de olvidar.

“Sabor largo, chicle blando” era el lema con el que pretendían conquistar nuestros corazones. Y vaya si lo hicieron. Igual que los Boomer, aquellos sí que eran chicles con sabor duradero. No como las pastillas de ahora que se venden en cajas de 200 y no duran un asalto.

Jumpers de chocolate

Las redes sociales son testigos de que muchos españoles suspiran por la vuelta de los Jumpers de chocolate. Nunca es descartable un retorno triunfal, aunque es cierto que esta versión chocolateada de nuestros míticos Jumpers tuvieron que dejar su espacio para otros snacks con más recorrido por delante. Que nadie se preocupe, que la receta la seguimos teniendo

Dos versiones, dos posibilidades. En un mundo en el que se debe arriesgar, sorprendimos con un maridaje atrevido: salado con chocolate blanco o chocolate con leche. Los más avispados no tardaban en encontrarlos, aunque su pequeño formato no daba para compartir mucho, que es una de las razones de ser de los snacks.

PitaGol

Esto fue un exitazo pero incluso algunos de los supervivientes de los “20 duros para chucherías” puede que no lo conozcan. Ponerle un palo a un caramelo ya fue la bomba, pero ponerle un silbato a un caramelo con palo resulto espectacular. Aunque es cierto que aquello era un poco desastre: terminabas con las manos como un cuadro impresionista, aunque también es cierto que en aquella época no había tanta tontería; te lavabas bien las manos y problema resuelto. ¿Recordáis la evolución en caramelo con el que se podían entonar varias notas?

Two To One

Lo de esta chuchería, junto al Push Pop fue algo fuera de lo común. Todos los niños querían uno de estos, e incluso siguen existiendo versiones modernas de este caramelo. La mecánica, como todo lo de aquella época no dejaba mucho a la imaginación, y se basaba en meter el de dedo por un tubito para hacer ascender un caramelo, en el caso del Push Pop, o directamente pasar a los lametazos con el Two to One, que no requería tanta técnica.

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